El nombre Guy Thys está enmarcado en la “era de oro” del fútbol de Bélgica. Con casi 40 años de experiencia como entrenador, dirigió a los “Diablos Rojos” en 114 ocasiones.
Si bien no fue un gran jugador, en la década del ´50 defendió en 2 ocasiones a su país. Una vez finalizada su carrera, la fama entre sus pares llega como Director Técnico, “Me queda la imagen de un pilar, de una montaña de certezas. No se trataba de autosuficiencia, sino de mucho sentido común”, afirma Robert Waseige, ex seleccionador belga.
En 1976, se hizo cargo de un combinado nacional con poca categoría internacional. Fue un hombre de convicciones firmes, impuso sus ideas y a pesar de recibir fuertes críticas al comienzo, acabó por generar unanimidad (Suena al caso Bielsa en Chile).
A poco tiempo comenzaron a llegaron los resultados, comprendió que el éxito no pasaba únicamente por el entrenamiento, sino por el ambiente que generaba. Tenía el don de unir a todos a su alrededor, por ejemplo, te tocó convivir con jugadores de carácter fuerte como Jan Ceulemans, Frankie Vercauteren, Enzo Scifo… No sólo logró controlarlos y hacer que jugasen juntos, sino que armó una Bélgica poderosa y respetada en toda Europa.
En 1980 y ante la sorpresa de propios y extraños, Bélgica clasifica a la fase final de la Eurocopa y no sólo fue el equipo “cenicienta” del torneo, sino que logró ser finalista de dicho torneo. Luego llega la Copa del Mundo de España ´82, donde debuta en el primer partido de aquel mundial ante el Campeón del Mundo vigente, la Argentina de Maradona, Fillol, Kempes y Menotti. Aquel día los “Diablos Rojos” sacaron la cola y sorprenden al mundo al vencer 1-0. Posteriormente, clasifican por primera vez en su historia a segunda ronda.
Llega la Eurocopa de 1984 y Bélgica se hace presente, pero no con resultados tan destacables y es en la Copa del Mundo de México ´86 donde se toman “revancha”. Después de un comienzo dubitativo en la fase de grupos, doble a la Unión Soviética en un mítico partido de Octavos de Final por 4-3. La poderosa España del “Buitre” Butragueño surge como importante rival. Empatan en los 120 minutos 1-1 y en ronda de penales ganan por 5-4 accediendo a semifinales y de esta forma, cierran su participación con un brillante 4to lugar.
Este brillante ciclo culmina con la clasificación a la Copa del Mundo de Italia ´90, donde Bélgica cae en Octavos de Final ante Inglaterra, con un gol agónico en el minuto 120 de David Platt.
En opinión de todos sus dirigidos, su principal cualidad era su enfoque humano. Era un gran táctico y un buen técnico, pero sobre todo alguien capaz de escuchar y comprender, generando una total unanimidad en el mundo del fútbol belga.

Guy Thys
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