Tomas Brolin debuta en fútbol profesional a muy temprana edad: 14 años y su primer gran club fue el IFK Norrköping de Suecia. Aquel día hizo tres goles.
Con 21 años juega su primera Copa del Mundo en Italia 90 (donde su selección no pasó la primera fase), pero se dio el gusto de anotar frente a Brasil. 2 años después vino la Eurocopa organizada en su país donde cayó en semifinales frente a Alemania.
En 1994 vino la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, además de anotar 3 goles, Suecia fue protagonista de dicho torneo finalizando en el Tercer Lugar con una generación de oro: Thomas Ravelli, Roland Nilsson, Patrik Andersson, Joachim Björklund, Roger Ljung, Stefan Schwarz, Jonas Thern, Klas Ingesson, Martin Dahlin, Henrik Larsson y Kennet Andersson.
Este notable delantero jugó en el mejor Parma de Italia de la historia (1990 y 1995) formando una dupla temible con Faustino Asprilla. Marcó 20 goles en 133 partidos, ganando la Copa Italiana y la Recopa.
Su paso por el Leed United fue para olvidar. En una encuesta publicada por The Times titulada Los 50 peores jugadores de la historia de la liga inglesa, Brolin ocupa un injusto segundo lugar con el siguiente apelativo: “Un buen futbolista trata su cuerpo como un templo. El de Brolin era un castillo hinchable”.
Las lesiones y su cuerpo macizo que le provocaron cierto sobrepeso dan por finalizada su carrera en 1999 con 30 años. Actualmente participa en Campeonatos de Poker y no me deja sorprender como algunos deportistas pueden estropear su físico con el retiro, pensando que el deporte da salud permanente a lo largo de la vida.
Como anécdota final, se retiró en las filas del Hudiksvalls (equipo de su ciudad natal) y su último partido lo jugó… de arquero.

















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